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lunes, 17 de septiembre de 2012

RAMAS DE LA FAMILIA VICENTINA


Asociación Internacional de Caridad
AIC

- La AIC es una asociación integrada en su mayoría por mujeres, inspirada por Vicente de Paúl, su fundador.
- En más de 50 países, la AIC practica de manera eficaz la solidaridad y la proximidad.
La AIC acompaña a las mujeres, en forma específica, en su búsqueda de promoción y autonomía. Denuncia las injusticias, suscita acciones de presión sobre las estructuras.
Con el fin de realizar su objetivo, la AIC favorece el enlace y la interdependencia entre el nivel local y el nivel internacional.

Los principios esenciales que animan la acción de la AIC son:
Actuar juntos contra la pobreza y la injusticia;
Dar la atención debida al ser humano en su integridad;
Respetar su identidad cultural;
Considerar su promoción como una prioridad;
Conocer las realidades económicas, políticas, sociales y religiosas de cada comunidad o grupo.
La AIC nos compromete a ser profetas, ¡Dar testimonio! ¡Anunciar! ¡Denunciar!
ACTUALMENTE SON

250.000+ miembros

Presente en 52 países

Actividades: Vivienda, servicio para cuidar a las víctimas de VIH-SIDA y enfermos terminales, desarrollo comunitario y proyectos de ahorro, promoción de la igualdad y de la justicia, defensa de la dignidad y de los derechos de la mujer, representación ante la ONU y otras organizaciones internacionales, 
etc. 

La Familia Vicentina: su Fundación e Historia




Introducción


Una familia creada por Vicente de Paúl
San Vicente de Paúl da origen a esta gran Familia en Francia en el Siglo XVII con la fundación de las Cofradías de la Caridad en 1617.
Esta Asociación nace con la finalidad de asistir a las familias más pobres.
En 1625 se consolida la Congregación de la Misión para evangelizar, de palabra y de obra a los pobres, especialmente a los campesinos,... San Vicente y Santa Luisa fundan en 1633 a la Compañía de las Hijas de la Caridad para ser sirvientas de los pobres, que es como decir, sirvientas de Jesucristo”.

San Vicente se puso en contacto directo con los pobres y a ellos envió a toda persona que la Providencia puso en su camino.
El santo de la caridad, desde aquel año 1617 y hasta su muerte, envió muchos sacerdotes, laicos, hombres y mujeres a servir a los pobres, porque en ellos está Jesucristo, y servirlos es amar a Dios de manera efectiva.

El carisma de San Vicente se ha perpetuado a través de los años. El Espíritu Santo sigue suscitando hoy servidores de los pobres desde el estilo vicentino: se trata de miles de laicos y consagrados que quieren vivir su fe entregados a Dios sirviendo a Jesucristo en la persona de los pobres.  La familia Vicentina  nace en la Iglesia con san Vicente para servir y evangelizar a los pobres, esta es la razón de su presencia en la Iglesia y en el mundo.





 

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